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Alfredo Eidelsztein


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Psicoanálisis y Posmodernidad desde la perspectiva del P.I.C. de APOLa

En el Primer encuentro de actualizaciones del PIC de APOLa, 12 de diciembre de 2020
Alfredo Eidelsztein

Transcripción: Juan Cruz Martínez

Hola, buenas tardes o buenas noches según corresponda. Voy a comenzar mi exposición de hoy, en este caso como presidente de APOLa, pidiendo disculpas tanto a los miembros de APOLa y a todo el público por no recibir las preguntas, las objeciones, las críticas, ya que hemos elegido este dispositivo restringido.
Mi exposición lleva por título: “Psicoanálisis y posmodernidad desde la perspectiva del PIC de APOLa.” Esta es mi primera exposición sistemática, en términos absolutos, sobre sociología y psicoanálisis, que la hago a pesar de mi poco conocimiento de la materia, pero porque estimo que lo que voy a trabajar es un capítulo requerido en la actualización del psicoanálisis en la puesta en época del psicoanálisis, que estimo quedó congelada a los últimos años del trabajo, del desarrollo teórico de Jacques Lacan.
El problema que voy a intentar desarrollar es el que para mí corresponde al siguiente planteo: el psicoanálisis padece de un desfasaje, porque existe, habita en una sociedad pero cree que vive en otra sociedad. O sea, lo que les voy a plantear, es que según mi evaluación, pero una evaluación requerida por el PIC de Apola, vivimos en lo que ha sido llamado posmodernidad, pero el psicoanálisis en términos muy generales, cree que practica en la modernidad.
Voy a leer, como hicieron prácticamente todos los colegas que expusieron hasta ahora.

Comienzo así. El psicoanálisis no cura a las sociedades de sus malestares específicos, menos aún cura de lo que podrían ser malestares universales como el malestar en la cultura. Pero sí atiende demandas particulares enmarcadas y estructuradas en específicas condiciones culturales, sociales, epocales. Esto hace que si bien no cura de la modernidad o, como voy a tratar de exponer, no cura de los efectos nocivos de la posmodernidad, sí atiende casos particulares estructurados plenamente en las condiciones sociales, culturales, epocales en las que existe.
Mi propuesta para esta exposición es que el psicoanálisis nació no sólo, como lo expusieron los colegas, varios, a partir del nacimiento y el despliegue inusitado del discurso científico y de las condiciones sociales y culturales del cogito cartesiano, sino que especificando en una coordenada a sumar a la del sujeto de la ciencia, el psicoanálisis nació con el sujeto de la ciencia en su coordenada moderna, pero actualmente sufre de un desfasaje, porque el sujeto desde hace 50-60 años es un sujeto posmoderno.
En ese sentido les propongo que a las coordenadas del sujeto de la ciencia, que para el psicoanálisis, para nosotros, implica un sujeto intervalar entre S1 y S2, que ya es una escritura matematizada correspondiente al discurso de la ciencia (S1-S2, Bucle/Sincronía), a esto hay que articularle, como si fuesen dos columnas para responder a un único problema:
-para la época de Freud y del surgimiento y expansión del psicoanálisis: la modernidad.
-y para al menos, de vuelta, los últimos 50-60 años: la posmodernidad, que es lo que daría al sujeto de la ciencia coordenadas epocales, de época, requeridas, más allá de esto que serían algo así como un aspecto o un borde del problema.
O sea, esto podría ser definido como sujeto de la ciencia (S1-S2, Bucle/Sincronía) y al sujeto de la ciencia, estimo yo que hay que articularle, en otra columna, para el nacimiento y despliegue del psicoanálisis, el sujeto posmoderno (esto es lo que decís pero me parece que acá sería “moderno”) y ahora nos sería requerido al sujeto de la ciencia, el sujeto posmoderno.
La otra tesis, la otra hipótesis de trabajo con la que pienso estos problemas y quiero compartirlo con ustedes, es que a una realidad nueva le es requerida una teoría nueva y la realidad nueva y la teoría nueva, planteo que sean pensadas así, en un bucle sincrónico, no es que primero surge una realidad nueva y luego la teoría nueva, ni siquiera que surge primero la teoría nueva y luego la realidad nueva, sino que hay un bucle sincrónico de S1 y S2 donde a una realidad nueva le es requerida una teoría nueva o que una teoría nueva se corresponde con una realidad nueva. Así por ejemplo, y como avanzo en la disciplina sociológica, a una sociedad nueva, le corresponde una sociología nueva. Esto planteado en un bucle sincrónico como S1-S2.
El psicoanálisis, tal como yo lo veo desplegarse por fuera de Apola, el psicoanálisis se plantea ya desde hace décadas que se enfrenta a una realidad nueva, pero pretende hacerlo con una teoría vieja. Incluso el psicoanálisis está pretendiendo operar con una realidad nueva, con una teoría no vieja, sino eterna, que es la teoría de Freud.
Lacan, en el sentido de, no la persona, no Jacques Lacan, Lacan, sino como corpus teórico-práctico, teórico-clínico, que no lo digo lacanismo porque lacanismo es la disciplina generada y practicada por los discípulos, Lacan como corpus teórico-clínico, teórico-práctico, Lacan quedó a medio camino. Porque efectivamente desarrolló un modelo teórico completo, con una estructura completa, con una batería con todos sus elementos fundamentales planteados por el propio Lacan, o sea, produjo la teoría nueva, pero fracasó el modelo de Lacan, no Lacan, el modelo de Lacan fracasó porque quedó subsumido, quedó leído como una mera diferencia del freudismo. Así como el freudismo eterno tiene la diferencia Kleiniana, las diferencias Anna freudianas, las Winnicotianas, también están las de Lacan. Queda el psicoanálisis como freudismo y Lacan no como un modelo teórico nuevo, sino como un modo de la diferencia de eso. Lo que yo planteo en realidad es que Freud sería como Newton y Lacan sería como Einstein, para tomar un ejemplo de la física moderna, en los cuales los modelos teóricos son absolutamente diversos.
En el psicoanálisis hoy se plantea: nuevas parentalidades, nuevas sexualidades, nuevos síntomas, pero se pretenden leer con la teoría del psicoanálisis de siempre. Y entonces las nuevas parentalidades, los nuevos síntomas, las nuevas sexualidades, se plantean como diferencia respecto de un supuesto estado eterno de la humanidad, entonces se dice: menos padre, menos ley, más goce, más perversión, más psicosis, porque se está trabajando con una teoría eterna, el freudismo –como dicen los autores freudianos, pero también los lacanianos: las 4 pulsiones son desde siempre y para siempre, siempre habrá las 4 pulsiones, es una teoría eterna, sería que yo conozca, la única teoría eterna, ni siquiera se pretende en el mundo de la ciencia moderna que el universo es eterno, tiene 13.500 millones de años más o menos de antigüedad, pero las 4 pulsiones serían desde siempre. Entonces se está pretendiendo operar con una realidad nueva, leída a partir de la teoría vieja o la teoría de siempre, con lo cual lo único que se hace es comparar: hay menos padre, menos ley, más goce, que antes. Menos padre que antes, menos ley que antes, más goce que antes, más perversión, esas son las formulaciones.
Cómo podrían leerse, hasta donde llegan mis estudios sociológicos, que no son de ahora, que ahora he hecho un esfuerzo renovado por articularlo, porque estas son lecturas con las cuales contaba de antes y que fueron las que me permitieron redactar el PIC y proponerlo a Apertura en su momento, a APOLa en la actualidad y contar con el apoyo de todos los colegas que adhirieron y contribuyeron permanentemente al desarrollo del PIC. Pero cómo sería entonces la teoría nueva que corresponde a la realidad nueva, que justifican justamente para Freud: Inconsciente/Preconsciente/Conciencia, luego Yo/Superyó/Ello, luego con Lacan Simbólico, Imaginario y Real y luego en el PIC de APOLa: individualismo, biologicismo, nihilismo y tiempo presente.
Entienden entonces que la propuesta sería que a realidades nuevas, teorías nuevas, no porque las teorías sean necesariamente más pertinentes, más verídicas, más coherentes a esa realidad, sino que se acompasan las realidades con las teorías, las teorías con las realidades.
¿A qué me refiero con sociedad nueva?
Me refiero entonces a:
-Sociedad Posmoderna, para tomar la expresión de Giles Lipovetsky, que según él propone corresponde a la segunda revolución individualista, que él muy bien llama “personalista”, Lipovetsky con su diagnóstico de sociedad posmoderna o a
-la Sociedad Posindustrial de Alain Touraine que es anterior (toda la bibliografía que utilizo en esta exposición está en la web de Apola),
-también podríamos tomar en cuenta Lyotard con Sociedad Tecnocrática o Logocrática, o sea donde ha habido una permutación, un cambio radical del saber,
-o también podríamos pensar a la sociedad que yo genéricamente he designado para el título: posmoderna, pero es posmoderna, post-industrial, todos estos son significantes, conceptos articulados, porque corresponden a una gran, amplia lectura, que coinciden articulando cada uno de estos autores bordes distintos y perspectivas distintas, pero que se articulan muy bien.
Entonces a la sociedad tecnocrática o logocrática, o sea donde en el centro ya está bien colocado el saber y los discursos, también se puede proponer a la sociedad posmoderna, post-industrial, logocrática, caracterizada por el fin de los relatos utópicos y ya aquí a mi entender en todas las perspectivas ya entraba a tallar fuerte el psicoanálisis en la problemática, pero en el fin de los relatos utópicos especialmente, porque los relatos utópicos que se puede decir que cayeron son: los del marxismo-comunismo, del nacionalsocialismo o del nazismo, del progreso de la ciencia y del psicoanálisis. Porque son los 4 relatos que proponían el Hombre Nuevo. Entonces la sociedad posmoderna, post-industrial, logocrática, sin relatos utópicos, es también la caída de cierta forma de existencia del psicoanálisis en la sociedad, que era promoviendo una idea utópica de un Hombre Nuevo.
-También es la Sociedad del Consumo, la sociedad consumista. Todos estos elementos se corresponden, hasta se corresponden en años, solo que son distintas perspectivas de ver este gran proceso, incluso todos estos elementos se los puede considerar como sinérgicos, que cada uno de ellos ha potenciado al otro.
-Es también entonces la Sociedad del Fin de la Historia de Francis Fukuyama, que son todas perspectivas donde cae la idea del Hombre Nuevo, o sea, cae la idea concomitante de la Revolución.
La nuestra es una sociedad sin utopía que espera en el futuro, que puede ser genéricamente descripta como la del Hombre Nuevo, el Hombre del saber científico que ha progresado a tal nivel que ya ha superado cierto nivel de conflictos o del Comunista o del Nacionalsocialista que también invoca un Hombre Nuevo, o del Hombre analizado. En nuestro gremio queda algo de este Hombre Nuevo, ya no en el analizante que concluyó su análisis, sino el Analista, el analista sería la encarnadura de este Hombre Nuevo que ya vio cierta dimensión de la luz que aportaba la perspectiva de un futuro utópico.
Los cortes que estos autores, Enzo Traverso… Está en la bibliografía, no quiero fatigarlos más después de una jornada tan intensa en la que los colegas nos han hecho pensar tanto y muy bien. En general estos autores proponen dos cortes:
-el primero sería el fin de la segunda guerra mundial, o sea entre 1945-1950, donde los paradigmas de este corte del fin de la segunda guerra mundial serían por un lado Auschwitz-Birkenau, o sea los campos de exterminio nazis que implicarían el fin de una época, de una historia, pero del otro lado del mismo corte, 1945-1950 para los ecos de este impacto, también Hiroshima y Nagasaki, o sea, los primeros ataques bélicos con bombas atómicas que inauguran la era del conflicto nuclear como perspectiva de la Guerra Fría.
-El otro corte sería a partir de 1970, que sería el corte del fin de la Prosperidad, del Estado de Bienestar y el comienzo de la pérdida de puestos de trabajo, los Desocupados, el Paro,
-también podríamos agregar, para generar bien los paradigmas de este cierre de una época para inaugurar una nueva, creo yo, Chernóbil en 1986, o sea la primera explosión de una central nuclear y Fukushima en el 2011 como la segunda ya explosión de una central nuclear, que no se le puede ya echar la culpa a la burocracia y corrupción soviética, porque esta sucedió en un país sumamente prestigioso como Japón, que tuvo los mismos defectos, con lo cual ahí el impacto ha sido muy grande.
-Y también entre los grandes momentos, obviamente la caída del Muro de Berlín en 1989, pero también en 1980 el comienzo del gobierno de Deng Xiaoping, donde China deja de ser un país comunista a la Mao Tse-Tung, para pasar a una economía mixta de Capitalismo de Estado, pero al menos ya no es un… Quizás es la última gran economía comunista que hemos visto desaparecer, además de Cuba o Corea del Norte, pero no son economías que por la cantidad de gente implicada y por el Producto Bruto marquen impactos tan fuertes como la caída del Muro de Berlín o la desaparición de la China Comunista de Mao.
-Yo le agrego, los autores que cité no, debe haber muchos otros que no conozco que sí, también les propongo que en el pasaje de modernidad a posmodernidad, hay que incluir la caída de las certezas teóricas científicas, o sea,
-el fin del Newtonismo como descripción real, porque luego de la Física Relativista de Einstein quedó claro que el Newtonismo sólo es una hipótesis y que incluso la Física Relativista de Einstein, Einstein mismo la presenta sólo como la mejor hipótesis que él encontró, pero ya no son… El Newtonismo estuvo vigente, no sé, 3 siglos, con los cual con esa hegemonía parecía que ya está, era como el freudismo, ya está, es la teoría de siempre y para siempre, y no, son tan solo hipótesis.
-Con la teoría de Campo del fin del 19 en física cayó fuertemente la idea de “esencias” de la materia para dar cuenta que son más importantes las relaciones del campo que los elementos que están en el campo.
-Con la Física Relativista cayeron nuestras concepciones de tiempo, espacio, masa y energía que considerábamos reales.
-Con la Física Cuántica ya cayó también la idea de que el universo es predecible, es tan solo probabilístico, no hay ya un universo predecible, no existe, no es que nosotros no tenemos las herramientas teóricas o las computadoras suficientemente poderosas. No existe, es la hipótesis que rige hasta ahora.
-Incluso en las Matemáticas, ya dejó de ser la ciencia de las certezas a partir del Teorema de Gödel y la caída de la perspectiva de Hilbert, ya las matemáticas también dejaron de ser el campo de las certezas.
-E incluso con el Big Bang desapareció la idea del Infinito evidente en el tiempo para el pasado y para el futuro y en el espacio a nivel de las 3 dimensiones.
Entonces esto ha hecho caer plenamente la existencia de los Relatos que puedan funcionar con una propiedad religiosa, o sea que prometan el Paraíso, como los relatos utópicos.
La ciencia y la tecnología evidentemente han inundado nuestro universo pero justamente por lo que acabo de decir, no sirven como relato utópico, o sea la ciencia y la tecnología no proveen de algo que funcione como una religión, como sí podrían ser el Marxismo o el Freudismo o el Nazismo que generaban creencias muy firmes sobre un futuro –el Tercer Reich, el Comunismo garantizado por el que tantos murieron creyendo que su muerte solamente era como un ladrillito que llevaba a la construcción de un piso que inexorablemente iba a terminar en el Comunismo, que es lo que Traverso describe como la melancolía en la que ha quedado la Izquierda justamente porque perdió la certeza, no la certeza del Comunismo, perdió la certeza sobre el futuro.
Hoy estamos, me parece a mí, incluso varios colegas que ya expusieron, se podría decir tomados de la desilusión del estado de situación que provee la ciencia y es que las teorías científicas no son más que hipótesis y todas conjeturales, o sea no proveen certezas.
Todo esto que acabo de plantear respecto de la Sociedad Posmoderna, Posindustrial, Logocrática o que vive bajo el imperio, la hegemonía del saber absolutamente abstracto, del fin de los relatos, donde ya es más una sociedad de servicios que de industrias, con el fin de la historia de Francis Fukuyama, que como él bien dice, antes de criticarlo, hay que leerlo. Es un autor que se apoya plenamente –sus críticos ni siquiera me parece que lo saben- en Hegel, Marx –Hegel y Marx proponen el fin de la historia, no Francis Fukuyama. E incluso Kojéve, ya que toda la propuesta de él está basada en el deseo de reconocimiento de Hegel tal como propone Kojéve, que Lacan tanto trabaja.
Pero, tenemos que estar advertidos, además de mi poco conocimiento –de todo, pero en este caso tengo que admitirlo, de los estudios sociológicos en general y de los modernos en particular- pero no hay que perder de vista –estoy pensando ya en vuestras críticas, vuestras ganas de escribirme o intervenir y decir: no, cómo el fin de la historia, han pasado tantas cosas desde que él lo dijo en el ’89. Él lo dijo antes de la caída del Muro de Berlín, es una conferencia. Luego sí vino su libro y luego sí todos los artículos que tuvo que escribir, se parece tanto a Lacan, se parece tanto a Popper, incluso Lipovetsky tiene bastante publicado de: “no se me ha entendido, los críticos no han leído lo que quise decir y lo que está escrito negro sobre blanco…”.
Pero hechas estas salvedades, hay que tener en cuenta lo siguiente: estos diagnósticos corresponden a tendencias, sólo tendencias, no a universalidades. Esto es: son tendencias diagnosticables, pero que ni los autores ni yo pretendo que correspondan a una verificada aplicación en todas las comunidades existentes en nuestro mundo, en nuestro planeta. Esto es importante decirlo, primero como salvedad epistémica, o sea son términos que no pueden tener nunca la estructura de lo que tendría un enunciado por ejemplo: “la velocidad de la luz es 300.000 km por segundo en el vacío más menos una diferencia pequeña” o mejor todavía: “la banda de Möbius/Listing es una superficie unilátera”. En América, en Europa, en África, en Asia, la banda de Möbius/Listing es una superficie unilátera. Esa estructura de enunciado no puede hacerse equivaler nunca a: “posmoderno, post-industrial, sin relatos utópicos”, por estructura discursiva. Pero también porque estas tendencias diagnosticadas por estos autores, Lyotard, Lipovetsky, Touraine, Traverso, Fukuyama, no se plantean en absoluto por igual a todas las comunidades.
Y la salvedad es importantísima hacerla especialmente para América Latina. Es muy importante considerar a América Latina no solo como diferencia sino porque es el lugar en el que la mayoría de nosotros, los que estamos ahora conectados, calculo yo, me puedo equivocar, pero calculo que es donde la mayoría de nosotros habitamos, en América Latina. Incluso muchos que no habitamos en América Latina y que habitamos en Europa o en Estados Unidos o en Israel, somos oriundos de América Latina y hablamos lenguas, en general todas de pequeñas diferencias respecto del castellano y/o español –todavía no entendí muy bien esa polémica de si conviene decir español o castellano, me pareció entender que conviene castellano, así que no asumo posición, de eso tampoco sé mucho, así que pido disculpas.
¿Por qué digo esto? Porque en América Latina, por ejemplo el Castrismo en Cuba o el Chavismo en Venezuela o el MAS en Bolivia o el Peronismo y el Kirchnerismo en Argentina, son relatos que todavía están muy vivos en nuestras respectivas comunidades, que plantean un futuro mejor, lo que estos autores llaman un “futuro utópico”. La utopía no es algo irrealizable, es algo mucho mejor que está en el futuro. Incluso muchos de estos relatos, que no por relatos se los desmerece, sino contenido de discurso, muchos de estos relatos, el Castrismo, el Chavismo, el Peronismo, el Kirchnerismo, el MAS en Bolivia que representa más famosamente Evo Morales, son relatos no solamente utópicos, sino incluso muchos que todavía se plantean revolucionarios y que tienen una vivacidad, una potencia en sus respectivas comunidades, que no habilita decir entonces para estas comunidades que suelen ser las nuestras, que es el fin de los relatos. Quizá el fin de los relatos corresponde mucho más a Europa, a los países ultra desarrollados como Corea del Sur, Japón, Taiwán, Estados Unidos, donde no cuentan con estos relatos utópicos y menos que menos revolucionarios, pero no es que los están buscando, sino que ya viven en un universo, en un mundo, donde ya padecen muy vivamente hace décadas, de su inexistencia.
Entonces, lo que les propongo, que tiene cierta salvedad de expresión que puede confundir, es que hace falta contemplar una época nueva, desde el fin de la segunda guerra mundial para muchos, o entre el fin de la segunda guerra mundial, 1950 y 1970 para otros o entre 1950 y 1989 con la caída del Muro de Berlín y el fin de la China Comunista para terceros, pero entre 1945 y 1970-1980, lo que se produce en esas sociedades es el fin de la modernidad y el comienzo de la posmodernidad, para tomar la designación de Lipovetsky.
Pero entonces hay que estar advertidos que desde esa perspectiva de la posmodernidad, por ejemplo en América Latina seríamos modernos, pero en el sentido de esa diferencia, antiguos. Seríamos modernos pero antiguos con futuro. Creemos que hay un futuro mejor. No digo yo, digo: todavía en nuestras comunidades existen relatos muy fuertes, muy poderosos –el MAS acaba de ganar las elecciones en Bolivia y no sé lo que pasa en Venezuela ni estoy capacitado para hacer ningún análisis, pero según algunos el Chavismo ganó hace poco las elecciones, si bien votó el 30%, estoy informado, no asumo posición porque no corresponde en esto que yo les comunique mi posición personal, les comunico mis investigaciones y mis estudios que considero muy importante articular al psicoanálisis, cada uno lo articula según su mejor criterio. Entonces en América Latina sería una sociedad moderna, que en relación a la posmodernidad sería antigua, pero con futuro. Y en Europa, en Oriente ultra desarrollado, sociedades ricas, democráticas, consumistas o híper-consumistas, ellos estarían en la posmodernidad, que sería actual, mientras que la modernidad, aunque la palabra no lo indica, sería antiguo, antiguo con futuro y la posmodernidad sería actual sin futuro, Espero no haber hecho un trabalenguas, debería haber hecho un power, no me di cuenta, soy antiguo, o moderno… Igual no es tan complejo.
Igualmente, hay que tener en cuenta otra salvedad a lo que son los análisis de estos autores que yo les presenté: que en general son muy eurocéntricos. Lyotard, Lipovetsky, incluso Alain Touraine tan latinoamericanista, Francis Fukuyama, Traverso, son todos autores muy euro centristas.
Cuando ellos plantean que la posmodernidad implica la pérdida del futuro, la finalización del Estado de Bienestar, el que los estudios universitarios ya no producen mucho interés porque no garantizan un cambio socioeconómico de progreso y entonces dicen que todo esto se corresponde con una gran cantidad de desocupados o de “parados”, todo esto, olvidan decir, Lipovetsky lo dice pero muy tangencialmente en una página de lo que está en la bibliografía de lo que yo leí, no más, si hay libros mejores y artículos más pertinentes para que yo lea, ustedes me lo indican y los leeré, salvo que me indiquen muchos y no pueda leer. Esto es realidad para Japón, para Corea del Sur, para la Europa rica: Italia, Francia, España y Reino Unido, para Estados Unidos. Pero no hay que perder de vista que para China, India, en cierta medida Brasil, en cierta medida Vietnam, en cierta medida también Rusia, sí todavía hay progreso económico, sí hay todavía perspectiva de cambio de clase socioeconómica, sí hay perspectiva de compra de casa, de coche, de mandar a los hijos a la universidad, porque en esos países, me olvidaré seguramente muchos contextos, sigue habiendo un progreso sostenido y notable, quizá aflojó un poco en los últimos años, donde todavía no están los efectos negativos de la posmodernidad que son, a nivel de sensibilidad, de afectividad: la desilusión, la decepción, la melancolía, el nihilismo, el cinismo, que es lo que Giles Lipovetsky llama “la era del vacío”.
En China, India, son miles de millones los que a caída de esta posición socioeconómica, se han articulado con progreso socioeconómico. Incluso uno podría decir que la pérdida de puestos económicamente rentables en Estados Unidos, España, Italia, Francia, industrias que se cierran en Gran Bretaña, en el Reino Unido, todos los puestos y todos los parados y los desocupados y el malestar de los desocupados, eso es en esos países, en una lectura muy eurocéntrica, porque en China, en India, solamente para tomar dos casos gigantes que tienen poblaciones de más de 1.000 millones de habitantes, Brasil también durante el gobierno de Lula pero en los últimos años parece que ha recuperado un buen paso, son cientos de millones, más de mil millones o quizás más de 2.000 millones las personas que han progresado mucho socioeconómicamente desde la finalización de la segunda guerra mundial o desde 1970. Con lo cual el clima de desilusión, de desesperanza, de brazos caídos que describen tiene que ver con un horizonte que yo llamo eurocéntrico pero que incluye a Estados Unidos.
Pero hay que tener mucho cuidado… Los autores que son más prósperos para pensar esto son: Giles Lipovetsky que siempre presenta las paradojas, las contradicciones, Alain Touraine que plantea sus argumentos en la perspectiva siempre de conflictos, conflictos de poder o conflictos de oposiciones, porque lo que sucede es que una de las propiedades o varias de las propiedades del posmodernismo que ya sufren hace décadas España, Italia, Francia, el Reino Unido, Estados Unidos, Japón, están pasando también, el posmodernismo está pasando también a China, a India, Taiwán, Corea del Sur, en el sentido de que cada vez más son individualistas, cada vez son más consumistas, cada vez son más nihilistas, cada vez más están desencantados de los gobiernos y las autoridades. Lo que se llama la pérdida de la representación, es muy interesante pensarlo porque también está muy vivamente aumentando en nuestras sociedades latinoamericanas que todavía tienen relatos utópicos pero empieza a haber cada vez más una presencia de un individualismo extremo, la presencia del consumismo como valor fundamental de la vida, la compra y el consumo, la permuta de los bienes materiales, también hay cada vez más, conjuntamente con estos relatos que siguen vivos, una perspectiva nihilista y también un desencanto con el gobierno, “son todos corruptos…”. Si uno piensa en gobiernos, por ejemplo de América Latina de fin del siglo 19 o del comienzo del siglo 20 y los niveles de corrupción extraordinaria que había en todos nuestros países, uno dice: bueno, los niveles de corrupción ahora seguro que no pueden ser mayores que los de aquella época, pero la sensación que cada vez se instala más y que puede uno verificar en el intercambio social, es un descrédito en las autoridades, en los maestros, en los policías, en los gobernantes, en los jueces, en los líderes políticos. Pero uno se da cuenta que se instala una cierta configuración que es lo que estos autores muy correctamente llaman posmodernidad y que si bien todos los atributos, como la muerte de los relatos o fin de la historia, no se verifican tanto en nuestras sociedades, sí se empiezan a instalar cada vez más esas propiedades en nuestra sociedad.
¿Por qué es importante considerar y acentuar bien esta problemática incluso con la humildad –queda bien decir así- de mis argumentos? Porque el psicoanálisis en las sociedades típicamente posmodernas, está desapareciendo y su lugar lo están ocupando masivamente las terapias cognitivo-conductuales, las neurociencias, la psiquiatría biológica u otros dispositivos. Y donde más vivo se ve al psicoanálisis, por la cantidad de practicantes, por la cantidad de demandas de tratamiento, por la permanencia en los dispositivos estatales de atención a la enfermedad mental, a la psicopatología, son justamente los modernos, no los posmodernos. O sea, en las sociedades más caracterizadas en esta perspectiva que les hago, por la modernidad, es donde aún perdura una vivacidad muy interesante para el psicoanálisis, pero en las sociedades posmodernas el psicoanálisis está desapareciendo porque se lo considera un relato utópico, falso y sin valor científico para ser sostenido.
Hay otras diferencias obviamente a considerar, muy importantes, como por ejemplo el Islamismo, que obviamente no es un cambio hacia la posmodernidad pero tampoco se lo puede considerar estrictamente moderno porque si se lo puede caracterizar por una tendencia hacia la Teocracia, a gobiernos teocráticos, no se lo puede considerar, si bien es un cambio muy importante de nuestras últimas décadas, no se lo puede considerar un cambio de la modernidad a la posmodernidad, ya que es un cambio de la modernidad hacia la Teocracia, que me parece que es una diferencia actual, pero que no se puede considerar propio de la democracia capitalista industrial que tiende hacia los ideales de libertad e igualdad. Por ejemplo en las teocracias islámicas no se plantea como pilar fundamental la igualdad entre el hombre y la mujer. Son regímenes vinculados fuertemente a una diferencia muy marcada entre el hombre y la mujer, que en nuestras sociedades tiende a ser visto incluso como pre-moderno, con lo cual es una diferencia notable.
Y respecto a la desilusión, a la decepción, a la melancolía, el nihilismo y el cinismo, hay que considerar, quizá no tan popularmente conocido, lo que se ha denominado la Tercer Revolución Industrial como plantea Jeremy Rifkin, que es la revolución que introduce Internet y las Redes Sociales, que es una nueva dimensión del poder y que para muchos como para Rifkin, no plantea para nada una perspectiva pesimista sino incluso optimista sobre el futuro de la sociedad y de las comunidades de convivencia.
Retomo. Entonces para una nueva modalidad del sufrimiento que está en el origen de las demandas de análisis, lo que planteo es que hace falta un nuevo psicoanálisis. Entonces lo que les propongo es que a la existencia de un nuevo psicoanálisis, una nueva teoría, una nueva realidad, una nueva realidad, una nueva teoría.
La idea del PIC, en su momento de Apertura, ahora de Apola, es que para la posmodernidad entonces ya no es plenamente aplicable Inconsciente/Preconsciente/Conciencia, ni siquiera Yo/superyó y Ello, tampoco Simbólico, Imaginario y Real como la modalidad de los paradigmas teóricos más pertinentes y más potentes. No es que la física de Newton sea falsa, es que explica pocos problemas, está llena de insuficiencias y hay teorías mucho más potentes que permiten hacer existir otros universos. Con la teoría de Newton, ustedes no pueden para nada admitir un Big Bang porque el tiempo de Newton es eterno y con la teoría de Newton en absoluto pueden leer energía atómica o física cuántica. Con lo cual hay que aceptarla como una modalidad explicativa para pocos fenómenos y que en la modernidad se han encontrado teorías mucho más abarcativas, menos contradictorias y más poderosas que hacen existir universos distintos a lo que eran los universos de Aristóteles, de Ptolomeo, de Copérnico, de Galileo, de Kepler, de Newton.
Entonces para el sufrimiento nuevo, un psicoanálisis nuevo. Y lo que está como pregunta, al menos para los que estamos intercambiando en esta modalidad, es si el PIC de APOLa es pertinente como teoría nueva para esta realidad posmoderna.
Las matemáticas, o sea la topología, las físicas modernas, las lógicas modernas para consistentes, plurivalentes, ya no la del tercero excluido de Aristóteles porque es muy pobre y muy poco útil para explicar los fenómenos que nosotros admitimos como que arman el tiempo y el espacio en que habitamos, serían las herramientas para pensar en la posmodernidad, respecto a las categorías de tiempo, espacio, energía, masa, universo. Pero los contenidos, no las herramientas, los contenidos, ya que el teorema de Gödel es aplicable en Irán, en Venezuela, en Estados Unidos, en Palestina, en Israel. Pero esas serían como las herramientas vacías, como un destornillador, una pinza, un martillo, una llave, son herramientas pero no dicen a qué clavo, a qué madera, a qué tornillo, a qué tubo, a qué manguera lo aplicaríamos. Es un pincel pero no dice qué pintura ni qué color de pintura.
Lo que les propongo es que para el psicoanálisis esto sería la dimensión del sujeto de la ciencia (S1-S2/Bucle/Sincronía) con la matemática, la física, la lógica moderna, la de Descartes para aquí, pero lo que le falta a esto para dar cuenta de la existencia del psicoanálisis, como su desaparición posible en muchas sociedades por envejecimiento de modelo, es el contenido.
Y entonces les propongo pensar que el contenido sobre el cual se edificó el psicoanálisis y sobre el cual piensan los psicoanalistas, porque la teoría está llena de esos contenidos, es la modernidad. Pero que es requerida, para la tendencia posmoderna, post-industrial, del fin de los relatos utópicos, o sea para quizá la realidad de Europa, de los países ricos de Estados Unidos, de Corea del Sur, de Japón, pero quizá para nuestro futuro cercano -pero quizá que ya está entrando masivamente en nuestros intercambios sociales-, hace falta otro modelo teórico, que es el específico para este tiempo y espacio.
A lo que me refiero entonces, es que a las propiedades, en las sociedades ricas, desarrolladas, tecnocráticas, post-industrial, como la democracia, el capitalismo, la ciencia y el consumo, se expanden en nuestras sociedades también, se expanden como una ola expansiva sobre muchísimas comunidades. Muchos de estos autores dicen que en África Subsahariana o en Irán del ayatolá Jomeini, en Israel, en el sur podre de Estados Unidos, como en las zonas más ricas de Londres, en todos lugares se ve gente utilizando celulares muy modernos…
Entonces lo que estoy planteando es que el PIC de APOLa es correspondiente a cuando las sociedades empiezan a ser fuertemente connotadas por el término genérico que utilizo yo para hoy, que es la posmodernidad.
Que son sociedades cuyos ideales son, el ideal mayor, el ideal de la libertad y la igualdad –como ideales, estoy informado sobre cómo se está pronunciando la distribución de la riqueza y que cada vez más es evidente que 1.000 entidades financieras poseen tanto patrimonio como 7.000 millones de individuos, estoy al tanto, leo las noticias. Lo que no significa que no reine cada vez más por ejemplo, en este momento, podría ser que se acepte que hay casi 200 países democráticos, que al menos entre sus ideales está la libertad e igualdad, cuando hace 50 años había 100 países democráticos, no recuerdo la cifra justa, o a comienzo del siglo 20 había 20 países democráticos. O sea que postulan la libertad e igualdad como ideales mayores para los pueblos que habitan, para los sexos biológicos, para las edades, para los pueblos en el sentido etnográfico que habitan los países.
Entonces:
-el PIC de APOLa ya no propone Inconsciente/Preconsciente/Conciencia para el universo de los individuos, ya no propone Yo, Superyó y Ello para el universo de individuos –ya hubo trabajos en la jornada de hoy donde se avanzó mucho en que el Superyó es un constructo sociocultural y epocal, no más que ello, no es universal el Superyó.
-Pero, yendo más allá de Lacan, siquiera propone el PIC Simbólico, Imaginario y Real, que serían como las herramientas, de la lógica, de la topología, de la matemática, sino que el contenido, como el gran mapa para entender el sufrimiento en términos generales, más allá del caso por caso pero que pueden ser demanda de análisis,
-habría que concebirlo en los términos posmodernos de Individualismo, Biologicismo, Nihilismo y Tiempo Presente, o sea es poco significativo el pasado, para qué hablar del pasado, no hay futuro, “no, aprovechá para comprarlo ahora, viajá ahora, hacelo ahora, mañana… No sabemos si habrá mañana.” Esto lo digo antes del Covid, que lo hizo un poco más consistente.

¿Cuáles son las respuestas que ha dado el psicoanálisis a la posmodernidad?
Incluso estuve pensando después de redactar estas notas que si nuestros pacientes, si los pacientes no son masivamente posmodernos, cosa que cómo podría yo dar cuenta de ello, cómo podría medir yo la cantidad de demandas modernas, o sea: antiguas, o la cantidad de demandas posmodernas, no sé, pero estoy convencido que si la gran mayoría de las demandas actuales no son posmodernas, estoy convencido que lo serán, porque el posmodernismo es una ola que por ahora permite calcular que va a seguir expandiéndose por todo el mundo.
Pero sí estoy convencido al menos también que los psicoanalistas sí son posmodernos, en general, no como personas, no como individuos, sino que trabajan con individualismo extremo: el goce singular, el sujeto singular, el caso por caso, o sea los psicoanalistas trabajan con un modelo teórico extremadamente individualista. Son nihilistas los psicoanalistas masivamente, trabajan cada vez más con el tiempo presente, cada vez más, no solamente por la sesión ultra breve los que la practican, sino que cada vez son menos los que trabajan en la perspectiva del tiempo circular de Lacan. Trabajan, como se decía ya en 1950-1960: “aquí, ahora, conmigo”, que es como la IPA caracterizó el escenario psicoanalítico.
¿Entonces cuáles son las grandes respuestas que yo soy capaz de leer como tendencias en el psicoanálisis, no uno por uno de ustedes?
-Es la de la IPA, que es la de volver al pasado. O sea, frente a la posmodernidad, lo que proponen APA y APdeBA en Argentina, en las sociedades equivalentes de la IPA en el mundo, es volver al pasado, volver al orden del padre, de la familia, del superyó, del límite al goce, que había antes. O sea, una propuesta retrógrada, o sea, volver al tiempo anterior.
Muchos partidos políticos, muchas ideologías políticas y muchas religiones proponen lo mismo.
No digo que está bien ni que está mal, esto no tiene que ver con mi evaluación de lo que está bien o lo que está mal, intento posicionarme en la articulación, en el entre de sociología y psicoanálisis, leyendo los autores que les he propuesto leer y tomando las noticias más importantes como el fin del Comunismo a la Mao en China o la caída del Muro de Berlín o la explosión de las centrales nucleares o Internet y las Redes Sociales, que ninguno de ustedes me va a negar que son elementos fundamentales de nuestra existencia cotidiana.
Entonces tenemos dos respuestas fundamentales del psicoanálisis a la posmodernidad:
-un retorno a la modernidad, que quiere decir al pasado, al padre de antes, a la familia de antes, a los sexos de antes, a las perversiones de antes, a los síntomas de antes o,
-esto es interesantísimo, al menos les propongo que es interesantísimo: la respuesta lacaniano-milleriana, que es la respuesta híper-moderna –“híper-moderno” también es un término de Lipovetsky, pero utilicémoslo ahora en esto que, ya está por terminar, porque ya me extendí muchísimo en el tiempo. La otra respuesta es la respuesta milleriana, lacanofreudiana, lacanoamericana, de ser híper-modernos. O sea, no hay más que tiempo presente, no hay más utopías, no hay más que cinismo, el fin del análisis cínico, o sea, proponen como solución a las causas del sufrimiento, las mismas coordenadas de las causas del sufrimiento, o sea: posmodernidad. Que es la maniobra más típicamente visible en Jacques-Alain Miller. Miller propone como solución a la posmodernidad: híper modernidad. ‘Es cierto, no hay futuro. Es cierto, sólo hay un goce singular presente’.
Una muestra y voy terminando, disculpen no me di cuenta que me extendí tanto en la hora y para concluir: les propongo no solamente que el fin del análisis o es postulado antiguo moderno, moderno como antiguo, o híper-moderno, que es la causa del sufrimiento, o es el PIC, pero esto significa un elemento que considero importantísimo y es que es también un más allá de Lacan obviamente, porque todos estos autores han publicado, salvo Alain Touraine, después del fallecimiento de Lacan, 1983, Lacan murió en el ’81, sino que son más allá de las teorizaciones de Michel Foucault también. Michel Foucault murió en el ’84. ¿Y por qué? Porque me parece que Michel Foucault se focalizó, con un éxito epistémico magnífico, en las coordenadas del origen de la modernidad, o sea Michel Foucault se dedicó a estudiar las coordenadas témporo-espaciales y epistémicas del origen de las instituciones de la modernidad, que son aquellas, estimo yo, vinculadas al problema del poder.
Pero en la posmodernidad y en el sufrimiento que tendemos a ser convocados para operar los psicoanalistas, no se trata ya del poder. No es el poder del padre que ya no hay, del poder de las instituciones que ya no hay, del poder de los maestros que ya no hay, de las autoridades que ya no hay, no se trata de un problema de poder. No digo que ha desaparecido el poder del capitalismo, no digo todo eso, obviamente. Me refiero a que no es ese el problema que tenemos que trabajar los psicoanalistas, sino una nueva modalidad del deseo y no del poder, ya que el sujeto posmoderno lo que está obligado perentoriamente a hacer es a elegir. El sujeto posmoderno es aquel que, por su propia cuenta, solo, individualmente, debe tener una vocación, debe elegir un trabajo, debe elegir una profesión, debe elegir un arte, debe elegir un instrumento musical, debe elegir incluso la playlist. El sujeto posmoderno es el de la playlist, aquel que tiene su propia y exclusiva secuencia de canciones, su playlist. El sujeto posmoderno es aquel que va con sus auriculares en el medio de transporte público escuchando su propia playlist, pero para hacer la playlist hay que elegir. O sea, el problema del sujeto posmoderno no es el poder, no es como dice Jacques-Alain Miller y todo el mundo: “el imperativo del goce, goza”, sino que les propongo que el problema del sujeto posmoderno es: “elije, elije ya y por tu propia cuenta aquello que a vos exclusivamente te gusta más”.

El PIC de APOLa fue construido intentando responder de la mejor manera posible, habrá que evaluarlo, a estas coordenadas del sujeto posmoderno.
Bueno, les agradezco muchísimo la atención, haberme brindado a mí y al resto de los colegas que expusieron de al menos un escenario abstracto donde dialectizar nuestras investigaciones, nuestros pensamientos, nuestras intelecciones y cierro de vuelta pidiéndole disculpas a todos ustedes por no haberles permitido intervenir porque el dispositivo que elegimos no lo habilitó y a los miembros de Apola no haberles permitido presentar sus propias investigaciones. A la brevedad, intentaremos responder a ambas necesidades.
Chau, muchas gracias y hasta la próxima, chau.
Bibliografía:

Bertrand, Lauren “El optimismo cruel”, 2011.

Fukuyama, Francis “¿El fin de la Historia? y otros ensayos”, 1989/ 1995/2006.

Klein, Etienne “Matière à contredire”, 2018.

Kline, Morris “Matemáticas. La pérdida de la Certidumbre”, 2006.

Lipovetsky, Giles “La era del vacío” 1983. “La sociedad de la decepción”, 2006.

Lyotard, Jean-François “La condición postmoderna. Informe sobre el saber,
1979.
“La posmodernidad (Explicada a los niños)”, 1986.
1986.

Rifkin, Jeremy “La tercera revolución industrial. Como el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo, 2011.

Schaub, Jean-Fréderic “Para una historia política de la raza, 2015.

Traverso, Enzo “La historia desgarrada. Ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales”, 1997.
“Melancolía de izquierda. Marxismo, historia y memoria”, 2016.

Touraine, Alain, “La sociedad post-industrial”, 1969.

Yerushalmi, Yosef Zajor, “Historia judía y la memoria judía”, 1982.

Zygmunt Bauman, “Modernidad líquida”, F.C.E., , Argentina, 2020.