Elementos para el psicoanálisis. Volumen dos: Clínica

aiguiendo la cronología de los textos que componen este libro, advertimos que A. Eidelsztein en los umbrales del nuevo siglo diagnosticó la gravitación fenomenal del retorno a Freud y la tensa eficacia del pesimismo como condición subyacente; su contrapropuesta es el por venir, habilitando el pasaje del psicoanálisis al siglo XXI.

La modalidad de la construcción de cada tema abordado y la articulación entre ellos, evidencia un movimiento que procede en tres pasos lógicos: el primero, establecer la diferencia entre Freud y Lacan, señalando la discontinuidad de las dos teorías, en tanto Lacan formula el reverso del psicoanálisis freudiano. El segundo paso es el que lleva la investigación de la producción de psicoanalistas poslacanianos que, al rechazar esa diferencia, apuntan a renovar algunos términos freudianos con términos de Lacan, pero vaciados de su articulación conceptual; por lo tanto, se sostiene la misma orientación. Se impone, así, el tercer paso lógico, el que conduce a localizar aspectos en los que la teoría de Lacan presenta ambigüedades, vacilaciones o sustituciones que no logran revertir completamente la tendencia de una teoría esencialista; un ejemplo de esto es el Lacan que pronuncia sus tres: Simbólico, Imaginario, Real, en lugar de: Yo, Súper Yo, Ello de Freud y, si bien se contrapone a la internalización del aparato psíquico, enuncia a los tres registros como “esenciales de la realidad humana”.

Este movimiento lógico de la investigación deriva en Elementos para el psicoanálisis volumen 2 hacia una propuesta clínica que, leyendo y calculando hacia dónde conduce la orientación clínica en la teoría de Lacan, formula una dirección, presente en este libro, que toma el sesgo particular que le otorga Alfredo Eidelsztein.

Haydée Montesano